Porque tú para mí eres la perdición.
Cuando te conocí, perdí la cordura.
Cuando me acerqué, te perdí de vista.
Más tarde perdería tus mensajes.
También perdería tus fotos de manera inexplicable.
Cuando creí haber encontrado tus correos,
los había perdido para siempre.
El otro día, en la estación, pude verte.
Lo siguiente que perdí fue la esperanza.